jueves, 5 de diciembre de 2013

Malfuf Mahshi

 




Malfuf Mahshi (Rollitos rellenos):

Para todas esas seguidoras y seguidores del blog “Los Relatos de Aziza” en el Fan Page de Facebook que estaban pendientes de alguna nueva receta, hoy les comparto otra de mis favoritas y además muy popular entre los amantes de la comida árabe y del Mediterráneo. Se trata de Malfuf Mahshi o rollitos de repollo (col). Esta receta aparte de ser fácil y rápida de confeccionar, contiene ingredientes de uso común en prácticamente cualquier cocina y además es un alimento que podemos conservar en la nevera y tenerlo siempre a la mano tanto para que sirva de plato principal, como para picar entre comidas e incluso como entremeses si nos sorprende alguna visita de último momento o no sabemos que llevar a una reunión de amigos o familiares donde de seguro se sobraran los mismos entremeses de siempre. Bueno, sin más preámbulos vamos a la receta…

 

Ingredientes para el relleno:

1 libra de carne molida magra y cruda, ½ taza de arroz crudo remojado durante 15 minutos y colado, 1 cebolla picada en cubitos extra chicos, 2 cucharadas pequeñas de canela molida, pimentón dulce cantidad a gusto, pimienta negra molida a gusto, sal, comino a gusto, perejil fresco bien picadito, 1 tomate sin semillas picado en cubitos extra chicos (este ingrediente se puede omitir).

Ingredientes para el caldo de tomates:

*Esta receta se puede hacer en dos versiones; con caldo de tomates o la versión básica de menta y limón.

1 Chorrito de aceite de oliva extra virgen, 2 dientes de ajo rallado, perejil fresco picadito, sal y pimienta a gusto, una cucharada grande de pasta de tomate o 1 latita o cajita de tomates majados (si tiene tomates extra maduros en la nevera, hiérvalos, retire la piel, la semilla y májelos, con 2 tomates será más que suficiente) y agua a discreción.

 

Ingredientes restantes:

1 repollo grandote, 2 limones, menta seca o fresca, 4 dientes de ajo picados, aceite oliva y agua.

 

Procedimiento:

Primero combinamos todos los ingredientes del relleno de manera uniforme en un bol y lo apartamos.

 

Luego como se muestra en las fotos con un utensilio adecuado retiramos el corazón del repollo, lo que ayudará a la hora de separar las hojas. Calentamos agua con sal en una olla bastante grande y cuando el agua este hirviendo colocamos nuestro repollo entero al que ya le hemos removido el corazón (también se pueden separar las hojas y colocarlas a hervir individuales pero una sobre la otra). El repollo debe hervir durante unos 4 o 5 minutos, debemos estar pendiente porque con este procedimiento lo que queremos es ablandar las hojas de repollo pero no sobre cocinarlas, pues de quedar muy tiernas se nos romperán cuando tratemos en vano de trabajar con ellas. Por favor sean muy cuidadosos en este punto del procedimiento. Retiramos nuestro repollo y lo dejamos enfriar un poco. *No botar el agua.

*Si están usando relleno congelado que les ha sobrado de una ocasión anterior, aprovechen el hervor del repollo y descongelen su relleno.

Si han decidido hacer la versión con el caldo de tomates, este es el momento indicado para trabajarlo. En un cacerola mediana, vierta un chorrito de aceite de oliva, los ajos rallados hasta que doren un poco, el perejil fresco picado, los tomates majados o la pasta, el agua a su discreción – recuerde que es un caldo espesito, más no una salsa- la sal y la pimienta a gusto. Cuando el caldo alcance el gusto y consistencia deseada, retire del fuego.

 

A este punto el repollo debe estar a una temperatura manejable y deberá comenzar a separar las hojas una por una evitando en lo posible que se rompan, mientras más hojas rompa, menos rollitos podrá disfrutar. Una vez las hojas estén separadas irá trabajándolas una a una. Tal y como se ve en las fotos, se coloca la hoja de repollo en un plato plano y amplio y con un cuchillo se retirará el tallo central de cada una de ellas, como si te quedaran dos alitas en el plato. Ojo, que si las hojas son muy grandes cada una a su vez se podrán cortar a la mitad, dependerá del tamaño que quieras los rollitos. No deseches los tallos que retiraste y tampoco las hojas que se hayan roto, pues las usaremos más adelante.

 

Una vez tengas todas las hojas de repollo listas deberás comenzar a colocar el relleno. Según la foto colocamos poca cantidad de relleno de forma alargada porque no queremos quebrar las hojas y además porque el arroz al cocerse crecerá de tamaño. Trata de que los rollitos queden lo más apretaditos posibles y si hay exceso de hoja en las puntas puedes cortarlas con un cuchillo y colocar el exceso junto con los restos de hojas rotas y tallos.

 

Ahora colocaremos los restos de tallos y hojas en el fondo de nuestra olla que separamos con agua caliente, ya salada. Prendemos el fuego a una temperatura media-baja y sobre la cama de restos de repollo colocamos nuestros hermosos rollitos. Pueden quedar uno sobre otros, pero el agua debe cubrirlos, así que de ser necesario podemos agregar un poco más de agua y solamente si es extremadamente necesario también de sal. Luego vertemos un chorrito de aceite de oliva sobre ellos y dejamos cocer por 35 minutos. A este punto agregamos el jugo puro de dos limones frescos, los ajos picados y las hojas de menta fresca o 2 cucharaditas de menta seca. Dejamos cocer por 10 minutos más.

 

Si se decidió por la versión básica de Malfuf, ya puede servirlos en un molde de cristal vistoso y decorar con rodajas de limón y hojas de menta fresca. Esta versión puede ir acompañada de una ensalada simple de tomates y pepinos en cubos, con aceitunas negras, perejil fresco picado, queso feta, aceite de oliva y limón o muy poco vinagre. Pan tostado con hummus (puré árabe de garbanzos) o con ajo no viene nada mal. Hay quienes hacen un aderezo con yogurt griego sin sabor agregado, donde funden los tomates y pepinos frescos en cubos con una pizca de sal y pimienta y un poco de aceite de oliva.

 

Si por el contrario decidió confeccionar la versión con caldo de tomate, este es el momento de colocar los rollitos en un molde de cristal y verter sobre ellos el caldo de tomates. Esta versión se puede acompañar con la misma sugerencia de ensalada y pan tostado, pero agregando al plato un puré básico de papas.

 

*Bueno espero que se animen con esta receta y la intenten esta misma semana, aparte de práctica es muy saludable, baja en calorías y deliciosa. Esta vez cocí dos repollos y envasé los rollitos para guardarlos en la nevera, hemos comido en tres ocasiones de ellos porque realmente y como decimos en Puerto Rico, son un resuelve a cualquier hora. A ver si esta vez se atreven a publicar fotos de su aventura culinaria con los Malfuf Mahshi en el área de comentarios de este álbum. Como dirían por estos lares Saaja! O sea, ¡Buen Provecho!
 
FOTOS
 
 

 

 

 

 

 

miércoles, 27 de noviembre de 2013

¡Ya de regreso a Libia!


 
2:50AM: ¡Ya de regreso en Libia! No quiero irme a la cama sin antes saludarlos y dejarle saber que esta  semana vienen relatos nuevos, tanto para Blogger como para la versión del periódico (Endi.com), también voy a publicar más fotos de mi visita a Puerto Rico y a Turquía. Para quienes han pedido o están pendiente a las recetas de cocina, les cuento que hay cuatro en agenda en las categorías de desayuno turco y vegetales rellenos. Mientras tanto les comparto esta reflexión… Nada como ocuparnos de nuestra propia vida; de mantenernos ocupados aprendiendo de cada experiencia, creciendo a cada paso que se da enfocados en nuestras metas, sin perder la capacidad de soñar y amar. Ha sido lindo descubrir que lo más valioso que tengo en esta vida es el amor que soy capaz de dar y recibir, así se trate de los familiares y amigos de siempre como de personas que apenas conozco, con quienes apenas me he cruzado en el camino y a quienes a pesar de saber que posiblemente nunca nos volvamos a ver, ha quedado la certeza de que hemos intercambiado algo lindo, trascendental, que nuestros espíritus de alguna manera a pesar del tiempo, la distancia y el espacio siempre recordaran con el sello de un abrazo de los más apretados, con esas sonrisas espontaneas y sinceras que confabulan con la mirada para decir más que con palabras y en ocasiones, con esa lágrima que no se puede contener y deja al descubierto la intensidad de la emoción con la que se está viviendo el momento. ¡Qué lindo ha sido darme cuenta que al terminar mis vacaciones no he lamentado tener que regresar a mi realidad! Amo mi vida con todos y todo lo que la compone… estoy reconciliada y en paz conmigo misma. ¡Dios es grande! <Allahu Akbar> PD: Hora de acurrucarse que en Bengasi esta noche tenemos temperatura de 63°F y eso para mí es punto de congelación inmediata. Como decimos en Puerto Rico; me voy a la cama más envuelta que un pastel… ¡Buenas noches y dulces sueños!

 

 

martes, 19 de noviembre de 2013

A separation: De películas y esposos musulmanes…



No sé si les he comentado que soy apasionada del séptimo arte con particular preferencia a las producciones argentinas, cubanas, españolas y turcas, entre otras, pero con especial admiración por el cine iraní. Ayer conversando con una nueva amiga que he conocido durante esta visita a Puerto Rico surgió el tema de “las películas árabes” y la capacidad de éstas para influenciar nuestro concepto y opinión sobre todo lo relacionado a la cultura árabe-musulmana. Ambas coincidimos en que en este lado del mundo la única referencia que se tiene sobre la dinámica de pareja y familia en matrimonios donde el esposo y padre es árabe-musulmán son las películas estadounidenses “Not Without My Daughter (USA-Israel: 1991)” y “The Stoning of Soraya M (USA-2008)”. Y digo “árabe” porque es como erróneamente etiquetamos a quienes provienen de países musulmanes indistintamente estemos hablando de diferentes continentes, países, idiomas y cultura con el denominador común de la conquista árabe y la fe islámica como religión predominante. Y a pesar de que nuestra asociación al respecto es común y generalizada, es tan errónea como cuando el ciudadano estadounidense clasifica a todos los latinos o hispanohablantes como mexicanos, y a los caribeños como cubanos. Al igual que los árabes conquistaron tierras imponiendo religión, idioma y cultura, los españoles conquistaron América y a pesar de que la mayoría de los habitantes de América adoptaron la fe cristiana, la lengua y parte de la cultura española, eso no los hace ni españoles, ni europeos. Pero bueno, tal vez este sea tema para otra ocasión porque hoy quiero concentrarme en las películas y cómo éstas nos influencian.

Volviendo al tema sobre las referencias fílmicas sobre la dinámica matrimonial y familiar que envuelve un hombre musulmán; les invito a ver la película “A Separation” (Irán 2011) donde a pesar de que la historia se desarrolla en el marco de múltiples conflictos de pareja y familia, y contrario a la trama de las películas antes citadas, en ésta se puede observar la otra cara de la moneda en cuanto al rol del hombre como “hijo-esposo-padre”. No voy a entrar a discutir la trama de la película en estos momentos porque me interesa que la vean y que lleguen a sus propias conclusiones, es decir, no quiero influenciarles con mi interpretación. Lo que si voy a comentar es lo mucho que me ha llamado la atención la opinión de algunos en cuanto a que tan pronto una mujer occidental se casa con un hombre “árabe-musulmán” inicia una cruzada en defensa de la mundialmente maltrecha imagen de estos. No sé si tanto como una cruzada pero ciertamente nos vemos en la obligación moral de hablar con la verdad enmarcada en la realidad circunstancial de cada cual. Si cada vez que una persona se entera de que estoy casada con un hombre “árabe-musulmán” y me expresa su temor, preocupación o rechazo argumentando sobre la imagen generalizada del hombre abusador y violento, tengo la responsabilidad de hablar con la verdad y el deber de educar al respecto, como dije, de acuerdo a mi realidad. Claro que en los países del Medio Oriente y musulmanes existen hombres violentos que maltratan a sus esposas, como también los hay en países no musulmanes, en mi país Puerto Rico, en toda América y todos los países del mundo; pero mi esposo no me maltrata y tampoco es un hombre violento, y me consta que como él hay muchos . Entonces, ¿por qué decir lo contrario? ¿Por qué callar? Estos son los momentos en que tanto generalizar como callar, más allá de ser un grave error se convierten en injusticia. La maldad y la bondad radican en el espíritu de cada ser humano, no dependen ni de su raza, ni de su religión; comprender esto me parece un paso fundamental para quienes interesen sacudirse el lastre del prejuicio y el discrimen. Así que sin nada más que decir por el momento les invito a ver la película “A Separation”, les facilito el enlace de una versión gratuita hablada en persa subtitulada al inglés. ¡Que la disfruten!
Enlace a la película "A separation": http://www.youtube.com/watch?v=fo9QikM-Vh0

Sobre Irán: es un país islámico situado en el Medio Oriente (Asia) en la región que antiguamente se conocía como Persia. Irán es tan rico en hidrocarburos como en cultura, pues posee una población estimada en 80 millones de habitantes pertenecientes a una interesantísima gama étnica donde predominan los persas y kurdos con aproximadamente solo un 3% de habitantes de descendencia árabe. El idioma oficial de Irán es el persa pero en las escuelas se enseña árabe como segundo idioma, pues es la lengua en que fue escrito el Sagrado Corán. Aunque es un país donde predomina la fe islámica, en Irán hay una minoría que practica otras religiones como; Fe bahá'í, el zoroastrismo, el judaísmo y el cristianismo. Les exhorto a buscar más información sobre su historia y cultura, y les advierto que tengan cuidado con la literatura y el cine iraní, corren el peligro de apasionarse con ellos y enriquecerse intelectual y espiritualmente.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Sobre Allah, los burkinis y el hijab

Sobre Allah, los burkinis y el hijab

Ya salió el nuevo relato de Aziza, versión Endi.com…


 
Sobre Allah, los burkinis y el hijab

 Una amiga pregunta si en Libia las mujeres usan trajes de baño y van al salón de belleza, mientras que un seguidor en Blogger quiere saber si dejé de creer en Dios para creer en Allah porque en varias ocasiones ha leído en mis escritos la expresión árabe-musulmana “Insha Allah”. Entonces me pareció buena idea compartir la información con los lectores aquí en elnuevodia.com. Vengo de una familia católica, desde pequeña me enseñaron a creer en Dios y ahora de adulta he tomado la decisión de seguir creyendo. Judíos, cristianos y musulmanes creen en un mismo Dios, profesan las llamadas religiones monoteísta o como dirían los musulmanes, “del Libro” (Sagradas Escrituras).

 

Entonces decir Allah es decir Dios en idioma árabe, al igual que decir God es decir Dios en inglés. Así que no he cambiado de Dios, solo he aprendido a nombrarlo en otro idioma, como quien lo ha llamado Jehová o Yahveh, transcripciones del hebreo "Yehowah" or "Yahweh”.  Sobre la expresión “Insha Allah” les cuento que junto con la de “Salam Aleikum – Wa Aleikum Salam” son expresiones muy comunes tanto en países árabes como entre musulmanes alrededor del mundo, de hecho son las dos expresiones que primero se aprenden y más se utilizan cuando se vive en un país de tradición islámica. “Insha Allah” significa “si Dios quiere”, “si Dios permite” o “Dios mediante”. Expresiones que también son muy comunes en idioma español por parte de creyentes cristianos.  Por otro lado la expresión árabe de “Salam Aleikum” es una que el musulmán utiliza como saludo o despedida que podría ser traducida como “La paz sea contigo" y que se debe contestar con un “Y contigo también sea la paz” (Wa Aleikum salam).

 

En cuanto a lo de las visitas a los salones de belleza les cuento que son de lo más común, pues la mujer árabe gusta de estar siempre bien arreglada y atractiva tanto para el deleite de su esposo, como para figurear ante otras mujeres en ocasión de ser invitada a alguna boda. Según las posibilidades económicas de cada quien suelen invertir bastante dinero en productos y servicios de belleza que van desde depilación y tratamientos para la piel, hasta tatuajes con henna. Y ni hablar de la adquisición de ropa y accesorios de último grito; pero de la moda islámica, como irónicamente se conoce a pesar de que la religión hace un llamado a la humildad, discreción y modestia.

 

En otra ocasión tomaremos este tema con mayor detenimiento porque tendríamos que hablar sobre la fascinación por las joyas y el oro que en muchos casos además de la ostentación tiene la finalidad de convertirse en el patrimonio de las mujeres, sobre todo en caso de un divorcio o la tan temida viudez. Así que las mujeres musulmanas que utilizan hijab, van al salón de belleza y se miman estéticamente como cualquier otra mujer del planeta pero antes de salir a la calle se cubren el cabello porque solo le interesa lucir bella para sí misma y para el hombre que comparte su vida y quien en la gran mayoría de los casos le provee todo lo económico y material que precisa.

 

En cuanto a lo del uso de ‘trajes de baño’, en efecto es una pieza dentro del guardarropa de la mujer musulmana, pero no se asemeja en lo absoluto al que regularmente utilizamos las mujeres de occidente. En las tiendas ‘online’ se le encuentran bajo el nombre de “Burkini” (Burca + Bikini), quienes se aventuren a buscar más información en la red apreciaran que son piezas fabricadas con telas flexibles y en ocasiones impermeables. Hasta donde tengo entendido es el único modelo aceptado dentro de la cultura árabe-musulmana a menos que decidas entrar a la piscina o a la playa con “abaya” (vestido largo y cubridor, regularmente en color negro de uso diario para salir a la calle) o cualquier otra vestimenta que no se adhiera al cuerpo o se corra con el movimiento dentro del agua dejando expuesta la piel. Lo importante para las mujeres musulmanas practicantes es el recato y la modestia, y el ‘Burkini’ les permite disfrutar del mar o las piscinas con una vestimenta apropiada y en acuerdo a la fe religiosa que profesan.

 

Pero no todos ven el “Burkini” con tan buenos ojos. He encontrado información en Internet sobre el rechazo que la vestimenta femenina-musulmana está confrontando en países europeos como Francia y Holanda. La situación es tan seria que en Francia han prohibido el uso del ‘hijab’ (paño con el que la mujer musulmana se cubre la cabeza, mas no el rostro) y las Burkas (vestimenta islámica que cubre a la mujer por completo, incluido el rostro y las manos). Mientras que en Holanda en algunos lugares se le prohíbe a la mujer musulmana vestir el Burkini. Entonces en este mundo que gira sin que lo podamos evitar, mientras unas defienden su derecho a mostrar sus cuerpos, otras defienden el derecho a cubrirlos; es una cuestión de criterio, de creencias, de libertad de elección que se debe respetar de ambas partes.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Lo tengo TODO…



Mis disculpas a todos los que me enviaron mensajes reclamando que no he publicado relatos desde hace un mes.  Habibi me regaló un viaje a Puerto Rico para que ya no extrañara tanto a mi familia, los amigos y la rica comida caribeña, de paso dijo que así se queda más tranquilo en el desierto, sabiendo que no estoy tan sola y que me estoy divirtiendo. Me lo comunicó el sábado 5 de octubre y ya el martes 8, tempranito en la mañana estaba montada en el avión con todos los regalitos que envió para mi familia. Las únicas que sabían sobre mi regreso a Puerto Rico eran mi hermana y una de mis mejores amigas, quien sería la persona encargada de recogerme en el aeropuerto para trasladarme de Carolina a Vega Alta un miércoles a eso de las 11:00am. Después de un agotador viaje que entre vuelos y conexiones se demoró más de 25 horas, debo decir que la hazaña bien valió la pena. Fue una gran sorpresa para mi familia y el resto de los amigos, pero en especial para mi padre y mi madre; muy emotivo momento que jamás olvidaremos. Ya llevo 28 días disfrutando de mi tierra y mi gente, hablando español, comiendo mofongo, amarillitos fritos, aguacates, viandas y todo lo que tanto extrañé durante los pasados seis meses. Ahora lo extraño demasiado a él, a mi esposo y cuento los días para poder abrazarlo.

¿Saben? Este viaje ha estado repleto de reflexiones... Es curioso como ahora asimilo un intenso desprendimiento y desapego (más que nunca) a las cosas materiales y a los lugares.  Antes había un apartamento al que llamaba “mi casa”, una guagua (camioneta), un trabajo, seguros médico, de enfermedades catastróficas y hasta de vida. Antes necesitaba un armario grande para mi ropa, mis zapatos, mis libros, mis recuerdos y todas esas “cosas” que uno va coleccionando y atesorando para poseer  lo que uno cree se trata de “sentido de pertenencia” en la vida. Ahora, Libia no es el país de mi esposo (es palestino) y tampoco es el mío, la casa en la que vivimos es de mi suegro, aquí en Puerto Rico la casa a la que vengo es la de mis padres, mi ropa y mis zapatos pueden estar aquí, como del otro lado del mundo o en una maleta, incluso siento que ya no importa vestir esto o aquello, si se quedó o si por no tener a la mano hay que comprar y si luego no cabe, entonces se deja. Al dejar la casa en Bengasi se vació toda la alacena y la nevera, antes de dar la espalda observé mi cocina, se veía como cuando nueva; vacía, como si nunca se hubiese estrenado. Entonces le prometí que a mi regreso lo primero que haríamos mi esposo y yo sería visitar el mercado para llenarla de vida nuevamente con los colores de las frutas y los vegetales, el olor del café en las mañanas, el sonido de la tetera anunciado que el agua está lista para el té, el aroma del pan egipcio calentándose en el horno y el ruido de mi licuadora a cualquier hora advirtiendo que pronto comeremos postre...

Siento que ahora puedo estar en cualquier sitio, sin pertenecer del todo a uno en específico y que el lugar al que realmente pertenezco no lo define una bandera, un idioma, un pasaporte o cierta vestimenta, que por encima de mi identidad, el amor y el orgullo nacional, yo pertenezco a donde está la gente a la que amo y con quienes disfruto compartir mi vida con todo lo bueno o no tan bueno que toda ella implica y sin importar las latitudes y longitudes donde se dan los abrazos, las lágrimas y las sonrisas.… Y es ahora cuando no tengo nada, que descubro que lo tengo TODO.

[Daritza (Aziza) Rodríguez-Arroyo]

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lunes, 30 de septiembre de 2013

Ventanas cerradas...

Hay dos cosas a las que me ha costado acostumbrarme, una es el asunto este de vivir a ventanas cerradas y la otra es la cotidianidad silente y recatada que caracteriza a la familia de mi esposo. Imagínense, soy natural de Vega Alta, un pueblo pequeño en la costa norte de Puerto Rico. La mayor parte de mi infancia y adolescencia transcurrió en el campo, en el barrio Candelaria, sector Cibuco (en honor al río que escribe su nombre con letra dorada), que un día de buenas a primeras pasó a llamarse sector Fátima en veneración a la Virgen de Fátima y su capilla, pues si hay algo que distingue a mi barrio es ese fervor católico. La capilla también servía de convento a las hermanas de La Inmaculada Concepción, allí llegábamos los niños del barrio cada sábado de mañana a tomar el catecismo y a cantar con Sor Carmen, la que más recuerdo de todas las monjitas.

El asunto es que la casa de mis padres es la última del barrio, donde termina la carretera y no colinda con la casa de ningún otro vecino en ‘un verja con verja’. Allí crecí disfrutando de espacios abiertos, de dos cuerdas de terreno que dejan boca abierta a todo el que llega, con el arrullo de una tímida quebrada que en tiempos de lluvia se revela por aquello de recordarnos que la naturaleza es tan poderosa como maravillosa. La casa donde he pasado el mayor tiempo de mi vida tiene más metros cuadrados en balcones que en habitaciones, es una casa de ventanas y puertas siempre abiertas, tanto en el sentido más literal de la acotación como en el más simbólico. En nuestra casa no se conoce lo que es privacidad, pues es la casa de nosotros, y agraciadamente del resto de la familia, vecinos, amigos y del que llegue porque la ciudad y el pueblo lo sofoca. Llegan hasta casa de Santa y Edwin donde se toman lo mismo un café o un jugo de limón, que una taza de leche y jengibre si es que les ha cogido la noche echando cuentos y chistes con Papi descamisado desde su hamaca y Mami que aunque siempre con agenda cargada saca tiempo para recibir a todo el que llega y consentir a sus dos nietas.

En casa nos reímos a carcajadas y a gritos, como todas las Arroyo, si estamos en el segundo piso y necesitamos algo del primero nos pegamos un grito. En ocasión de fiesta, los carros se enfilan desde el balcón hasta el inicio de la “jalda”. Y durante el fin de semana si estabas a tus anchas en pantalones cortos y camisilla viendo la tele en el sofá del balcón y llegó visita o un carro repleto de desconocidos perdidos en busca de la salida para Vega Baja, la vuelta al pueblo o la carretera hasta Corozal, te tapas el "muslaje" con el primer cojín que encuentres y descalza o en chanclas te acercas hasta el carro y das todas las directrices necesarias; que si no fuera por la facha te montabas en la guagua y los escoltabas. Pero te regresas al sofá y como es sábado o domingo sin pudor ninguno y con el portón abierto te acomodas y sigues de asueto.

Aquí después de mostrarme la serpiente higiénica y ponerme la barra de Lux en la mano. ¿Se acuerdan? Lo primero que se me dijo a manera de regla inquebrantable fue que por nada del mundo se abren las ventanas. Sí, así como lo leen. Ya he hablado de esto antes y los que me han seguido relato tras relato aquí en el blog de Blogger o en la página de Facebook desde mi llegada a Libia saben lo mucho que me ha costado y las veces que me he metido en líos por desobedecer. Al principio cuando más envuelta me encontraba en la cocina quedaba pegada del techo porque sin verla ni sentirla subir las escaleras mi suegra se aparecía, de kaftan floreado y hijab en la cocina. Entraba con gesto de indignación regañándome en árabe toda alterada, elevando los brazos al cielo, y yo lo único que entendía era las veces que decía ¡Yah Allah! ¡Yah Allah! Y se iba directo a la ventana a cerrarla. ¡Bendito! Luego me preguntaba en su graciosísimo intento de español, ¿Mucho calor Aziza? ¿Mucho Calor? Y ya más calmada, o no sé si en vías de resignación me propinaba par de compasivas palmaditas en la espalda, se sonreía amorosa, como ha sido desde siempre y se marchaba murmurando en el tono gutural tan característico de la lengua árabe pero con la sutileza del acento palestino. Cuando no era la suegra, era alguna cuñada que tocaba a la puerta y yo la abría toda despistada olvidando que tenía alguna ventana abierta y entonces me decían con una paciencia fingida en un inglés mucho más pobre que el mío;  ”Aziza, Clous de guindou. Never open guindou eguein, other man can si yu”. Sí, la razón para vivir a ventanas cerradas es para que ningún hombre que por casualidad se encuentre trepado en alguna azotea o escondido tras alguna cortina, te pueda ver desde alguna otra casa. Aquí las casas en su mayoría son de 2, 3 y hasta 4 pisos; un piso por cada hijo varón casado. Y según cuentan está el ligón que hace orilla, pero nunca será culpa de quien con la excusa de que Dios le dio ojos y de casualidad mirando a lontananza se topó con la ventana abierta. ¡No! Será culpa de la mujer que se deja ver a través de la ventana, que si estaba correctamente vestida aun así será tildada de indecente (غير محتشم) pero que si se le llegó a ver algo de cabello o piel entonces la llamaran puta (عاهره).
 
Ya lo he entendido y lo respeto, pero al principio le cuestionaba a mi esposo alegando que vivimos en un segundo piso, que del lado de la casa en el que se encuentra nuestra habitación una de las ventanas da para el patio lleno de árboles frondosos y que la otra da para un terreno baldío cubierto de rocas. ¡Que no! Que las ventanas no se abren. ¿Y si las abro pero me cubro con abaya y hijab como Allah manda? Que no, que no hay  porque darle de qué hablar a los vecinos, enfadar a sus padres y dar mayores motivos de reparos a sus tres hermanas solteras. Pero cuando mi esposo se va 30 o 40 días a trabajar al Sáhara, confieso que he abierto las ventanas, pero solo un poquitín, tarde en la noche y en la más absoluta oscuridad. ¡Coño! Es verdad que vengo de un país tropical, pero las temperaturas que se alcanzan en Libia entre mayo y septiembre son incomparables. Las casas almacenan el calor de todo el día y en las noches aunque suele refrescar un poco el voltaje eléctrico se debilita, los enseres no funcionan como deberían, y se desconecta el acondicionador de aire para evitar que se dañe. ¿Qué te queda? Dormir en el sauna, sentirte como lechoncito… ¡Ay perdón! Como corderito al horno. He abierto las ventanas y en cada llamada me pregunta y yo queriendo mentir, no he podido. ¡Que me ahogo! ¡Que me asfixio! ¡Que así no puedo! Una cosa es leerlo y otra es sudarlo. Agraciadamente ha llegado octubre, y en el proceso del cambio climático llevamos una semana sin prender el acondicionador de aire y usando un abanico que según me cuenta mi esposo, ya entrando el mes de diciembre no lo necesitaremos. Hace unas cuantas madrugadas atrás escuché lluvia, pero le resté importancia pensé que estaba soñando y seguí durmiendo y es que además este mes comienza la limitada y anhelada temporada de 4 meses de lluvia. El resto se nos va en Siroco, tormentas de arena y ese calor húmedo que te sofoca, te debilita y si no eres de aquí te puede dar con despojarte de todos los paños, tirarte por una ventana y salir corriendo hasta zambullirte en el Mediterráneo. ¡La gota gorda!
 
Las veces que he contado sobre las ventanas he tenido la sensación de que no he logrado transmitir la crudeza del asunto. ¡Tan dramática que estoy hoy! Así que al pie de este relato les comparto fotos reales de las ventanas que me protegen de ser tildada de indecente entre otras cosas y con ello preservo el honor de mi esposo y su familia. Así es aquí, donde vivo ahora. Nada, que cuando pueda visitar mi isla querida y volver a la casa de mis padres allá en Fátima, voy a asomar la cara por cuanta ventana encuentre, me voy a trepar a dormir una noche a contar estrellas en el techo y sobre todo, voy a hablar alto y a reírme a carcajadas, con Mami, mi hermana, mis primas y con las tías que me hacen tanta falta.

Como debe ser...
 
 




 
 
 
 
 


Si se quiere filtrar luz y un poco de aire...
 
 
 
 
 
 
 
 

Como yo la abro...















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sábado, 14 de septiembre de 2013

Tape Vs. Destape



Mi querida amiga Diana Laureano de Puerto Rico, pregunta qué pienso sobre esta foto que muestra de manera gráfica el asunto del tape de la mujer musulmana versus el destape de la mujer occidental. Y yo solo puedo decir que todo depende del cristal con que se mire y entre la latitud y longitud por donde se ande.


Por ejemplo, en Puerto Rico y muchos otros países puede suceder que la mujer que viste con recato y no muestra para nada su cuerpo sea blanco de burlas y rechazo por no responder a la imagen "sexy" y atractiva que la moda, las grandes corporaciones y los medios de comunicación promueven, sobre todo si se trata de una mujer joven. Hasta tus tías te dicen; " ¡Ja! Si yo tuviera tu edad, esas piernas y ese muslaje, no usaría pantalones. ¡A mostrar esos jamones!"


Incluso hay hombres (no todos, antes de que me caigan chinches) que gustan de exhibir el cuerpo de sus novias o esposas para que otros hombres vean ‘la clase de hembra’, 'el mujerón’, ‘la potranca’ que han conquistado y a quien llenos de orgullo llaman, ‘la mujer mía’. Claro que la cosa cambia si se trata de su propia madre, su hermana o su hija (a esas que se vistan sin enseñar). 


Pero, ciertamente  al hombre que gusta de exhibir una mujer 'sexy', con ropa que marque o muestre su cuerpo esto le hace sentir orgulloso y le brinda cierta satisfacción, por otra parte algunas mujeres comparten ese orgullo, muchas de ellas crecieron pensando que de eso se trata ser bonitas, que ser deseada es equivalente a ser amada y que la exposición es sinónimo de valoración.

En estos países árabes-musulmanes sucede todo lo contrario y las razones pueden ser tanto religiosas como culturales. Los padres le inculcan a la mujer desde niña que su cuerpo es valioso, que no todo el mundo es merecedor de poder apreciarlo, que la gente deberá admirarla por su personalidad, sentimientos, inteligencia y capacidades; sobre todo el hombre que la pretenda en matrimonio, pues se interesará por el honor y el prestigio del que goce su familia y por lo tanto del de ella como persona y mujer. 


No todas las mujeres árabes-musulmanas cubren sus rostros, pero la gran mayoría, solteras o casadas se aseguran de evitar que la ropa marque la figura o deje la piel al descubierto. Guardan sus atributos físicos para el hombre que las despose y cuando digo atributos físicos me refiero a cabello, rostro maquillado, todo lo que implique embellecimiento del cuerpo y lo haga atractivo a la vista. 


La gran mayoría de las mujeres con las que he hablado en este país, que además de su cuerpo tapan su rostro y manos me han dicho que lo han hecho por decisión propia, porque es una expresión de respeto a sí mismas, que con ello expresan que son mujeres decentes y sobre todo fieles a ellas, a su esposo y a su religión. También representa un alto para cualquier hombre que se acerque con malas intenciones y a su vez dan buen ejemplo a sus hijas y mujeres jóvenes de la familia (también  están las que lo hacen por requerimiento de sus padres, hermanos y esposos).



Como tema aparte, les cuento que siempre me ha llamado la atención como en películas y en todo tipo de artículos insisten en estereotipar a la mujer árabe-musulmana como una mujer de rostro afligido, pretendiendo propagar la imagen injustamente generalizada de un estado perene de desesperanza y opresión. Antes de vivir en este país miraba las fotos en Internet y decía, "es que de ese lado debe haber mujeres con motivos para sonreír" y efectivamente, ha sido grata la oportunidad de constatar que no me equivocaba. Y con esto no digo que no exista la opresión, el maltrato y la desigualdad de oportunidades hacia el sexo femenino, que si bien se da a nivel mundial por estos lados suele ser mucho más agresivo, pero créanme también hay mujeres que sonríen, que se sienten amadas, respetadas y protegidas por su esposo y todos los varones de su familia; tal y como ordena la religión (aunque personalmente  difiero en algunos puntos), muy al contrario de lo que se puede llegar a ver por tradición.


Retomando el tema de la vestimenta y vinculándolo al comentario anterior les cuento que recién llegada a Libia fui invitada a una boda de alta sociedad, la misma se celebró en un salón muy elegante y como ya saben, las celebraciones se dan con hombres separados de las mujeres, en salones apartes. Todas las mujeres llegamos vestidas de abayas negras y con el cabello cubierto por el hijab, otras llegaban vistiendo niqab, donde todo el cuerpo queda cubierto, incluido los ojos. 


Del recibidor pasaban al tocador donde contaban con todas las facilidades para poder despojarse de los vestidos tradicionales y para mi gran sorpresa, quedar en sus vestidos de fiesta. No pude disimular mi asombro y las observaba a todas con ojos desorbitados y boca abierta, maravillada por completo. En las bodas, que ya he contado que son los eventos sociales más importantes, las mujeres árabes utilizan trajes elegantes y coquetos, muestran sus atributos físicos, llevan peinados hermosos muy elaborados, maquillajes exóticos y ni hablar de la cantidad de joyas de oro y piedras preciosas que ostentan, según su poder adquisitivo claro está, bueno corrijo, del marido. 


Fue un deleite ver a estas mujeres, las mismas que se me cruzan un día cualquiera en el mercado con vestimenta recatada, conservadora y actitud modesta; riendo a carcajadas, exhibiéndose por todo el salón a paso coqueto y en ocasiones contoneando su cuerpo al ritmo de la  música tradicional de las bodas libias; con trajes que fácilmente podrían ser usados para caminar por la alfombra roja, con peinados, piel y maquillaje de diosas mitológicas y como si fuera poco, tacones y joyas que dejarían a la más vanidosa de las occidentales sin aliento y arrancándose los pelos. 


De no ser por la comida, la música y el hecho de que en el salón éramos todas mujeres, les juro que pasaría por una celebración como en cualquier país occidental. Así que me  reafirmo en mi opinión inicial sobre el tape y el destape; todo depende del cristal con que se mire y entre la latitud y longitud por donde se ande. Nada, que si de extremos se trata con el asunto de la vestimenta yo prefiero como dicen los estadounidenses, "a happy medium".


* Daritza Rodríguez-Arroyo, Todos los derechos reservados de autor / copyright©.

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