domingo, 22 de diciembre de 2013

Relatos cotidianos I

 
 
 
 
20 de diciembre de 2013. Bengasi, Libia.
10:23PM...
Finalmente mi esposo y yo hemos podido intercambiar palabras, fueron sólo 10 minutos, pero suficientes para energizarme el corazón. Ya van 4 días desde que se fue a trabajar a algún punto del Sahara. Ahora solo resta tomarme un rico chocolate caliente y espesito con canela. Es que tengo un frio brutal. Imagínense, tengo puesto 4 pares de medias, una camisilla, dos suéteres, un abrigo súper grueso y tres pantalones tipo pijama. Ya sé que en otros lugares la temperatura está mucho más baja que aquí (48ºF) pero yo soy tan y tan friolenta que aun con todo esto puesto siento los pies y las manos como si fueran paletas de hielo, como si las medias estuviesen mojadas, y eso que duermo con dos cobertores gruesos y pesados. Horita me visitó mi suegra con una de mis cuñadas casada y sus dos nenas; desde que mi esposo se fue hacen 4 días no había visto a nadie. Como es invierno y la mayor parte del tiempo el cielo esta nublado, las horas transcurren lentas y en silencio, con poca o ninguna actividad, a puertas y ventanas cerradas y como la familia de mi esposo no habla inglés, a excepción de una de las hermanas, pues el contacto durante los viajes de mi esposo se reducen bastante, por no decir casi por completo. Pero hoy subieron al segundo piso, trajeron alfombras y cubrieron todo el piso del cuarto y pasillo hasta la entrada del baño para evitar que la losa guarde el frío y yo pueda pasar estos 30 días lo más cómoda posible. Mi suegra siempre me confunde con los cuatro besos corridos intercalando mejillas y bendiciones, además hoy eran cuatro las que me hablaban absolutamente todo en árabe como si yo las entendiera. Yo reacciono como mejor se me ocurre besándolas y abrazándolas a todas y repitiendo la palabra “Shukran” (gracias) cada vez que tengo oportunidad. Me cuenta mi esposo que en el desierto el frío durante las noches de invierno es inclemente, que me extraña mucho; así que no me quiero imaginar cómo debe estar. Dios lo proteja a él y sus compañeros de trabajo.
 
22 de diciembre de 2013. Bengasi, Libia.
6:31PM…
Acaba de visitarme mi suegra. Hablándome en árabe preguntando cómo estoy, que  si he comido, entre otras cosas. Agarró la lata de avena y dice que debo cocinar y no estar comiendo solo avena, que por qué el pan aún no se ha acabado. Entró al cuarto y colocó una frisa adicional sobre la cama, preocupada porque debo estar pasando frio. Apenas pude contestarle en mi intento de árabe un par de cosas muy básicas. De momento me mira, me abraza fuerte y nos echamos a llorar con un sentimiento que parecía ser mutuo, comprendido, solidario, compasivo. No sé cuánto permanecimos así pero le tomé las manos y le besé la frente; ella me dio cuatro besos intercalando mejillas a la vez que se secaba las lágrimas, me echaba mil bendiciones y se despedía. Me quedé recostada del marco de la puerta, secándome las lágrimas también mientras su diminuta y apacible figura envuelta en telas se iba desapareciendo entre las sombras de las escaleras. ¡Que poder el de los abrazos! ¡Que energía capaz de comunicar sin necesidad de palabras y desde lo más profundo del alma! A Dios… ¡Gracias por el amor!
P.D.: Yo cocino y hoy que justo me ha dado por comer avena, ha subido ella. No me cree, como si yo estuviese desnutrida, Jijiji... ¡Bendito! Se ha comportado como una madre. ¡Alhamdulillah!

domingo, 15 de diciembre de 2013

Vivirme la vida (Versión Endi)




Un amigo de Puerto Rico me pregunta que cómo me divierto ahora que vivo en Libia. Quienes me conocen saben que mi salida favorita es la típica salida de ‘Cine y Cena’. Bueno aquí en Libia no hay cines y los restaurantes, casas de té o café y cualquier otro lugar público de reunión son solo para hombres. Los restaurantes más costosos advierten que cuentan con un salón familiar, que estará cubierto de cortinas o ubicado en un segundo piso para que ningún hombre que ande solo pueda ver las mujeres que se encuentran compartiendo con sus esposos o familiares. Pero aquí como en cualquier otro país la diversión favorita de las mujeres es ir de compras. Claro que en un país donde prácticamente no hay opciones de entretenimiento, sobre todo si se es mujer, pues esto de “comprar” toma una relevancia inimaginable. Y es que aquí se compra de todo, para todos e incluso lo que no se necesita. Las mujeres en su mayoría van acompañadas de sus esposos, quienes le compran lo que pidan siempre y cuando este dentro del presupuesto porque aquí no se usan ni cheques, ni tarjetas de crédito. Hay mercados de todo tipo, desde los más populares y tradicionales, como los mercadillos de pasillos angostos y revoltosos, repletos de gente y mercancía que se ven en las películas del Medio Oriente, hasta sofisticadas tiendas especializadas en electrodomésticos, mueblería, tecnología, moda y por supuesto, el concepto del “mall” que ya se ha popularizado por estos lares. Debo hacer la salvedad de que he visto mujeres solas, pero no es muy común, además ese no es mi caso porque la familia palestina de mi esposo es bastante tradicional. Así es como en un día de aburrimiento total en la casa puede surgir la visita al supermercado a comprar víveres que con lo numerosas que son las familias nunca estarán demás, o quizás a una tienda especializada en artículos de cocina, que como la mayoría de los alimentos se preparan en casa siempre hará falta una que otra chuchería para uso diario o para ostentar en ocasión de recibir visitas. Algo que me ha llamado la atención y me ha parecido muy conveniente es la modalidad de una hilera de establecimientos donde todos los locales se concentran en un mismo producto o servicio; por ejemplo piezas para autos o gomeras, puedes conseguir unos 5 locales o una calle entera que se especializa en ello. Así sucede en tiendas con venta exclusivas de maquillajes, zapatos y carteras, trajes de gala, ropa masculina, femenina o de niños, etc. Me parece cheverísimo que una vez estacionas el auto no tengas que moverlo mientras vas comparando calidad y regateando precios. ¡Divino!

La otra diversión es asistir a bodas. Por estos lados el matrimonio es el evento más importante en la vida de cualquier persona (tanto para mujeres como para hombres). Aquí se celebran tantos matrimonios como cumpleaños en nuestros países y por todo lo alto. Cuando son familias adineradas son eventos pomposos que nunca olvidaras, pero si son pobres tampoco porque incluso con limitaciones económicas las familias rentan grandes carpas y cierran la calle. Las celebraciones pueden extenderse por varios días, sobre todo las humildes porque aún conservan los ritos más tradicionales, mientras que la clase pudiente muestra una tendencia a la asimilación de las celebraciones europeas y estadounidenses. Eso sí, las mujeres en un salón y los hombres en otro, y como he contado antes las bodas por estos lares y como diríamos en mi Puerto Rico querido; son motivo para tirarse la tela y botar la casa por la ventana. Ya les he conversado sobre el asunto de las visitas, ya saben, son todo un acontecimiento al cual más vale ir con hambre porque se sirven refrigerios y entremeses de tres a cuatro veces. Si los lazos familiares son bastante cercanos, por ejemplo, cuando visitamos a mis cuñadas casadas, después que yo mantenga mi cabello cubierto con mi ‘hijab’ todos podemos estar en el mismo salón; me refiero a hombres y mujeres de la misma familia, si la visita es a una familia amiga o particular, pues hombres en un salón y mujeres en otros. ¡Ojo! Las casas y apartamentos cumplen con estas especificaciones de sala familiar y salón o salones de visitas.

En mi caso, salgo cuando mi esposo está en Bengasi, además de comprar y visitar a amigos y familiares, también vamos a caminar 2 millas tres días a la semana a un sector llamado Juliana. Allí se puede ver parejas caminando, y la mujer que va caminando sola por el área de ejercicios es porque su esposo o algún hombre de la familia la está esperando en el auto estacionado en un área cercana, a menos que sea una mujer soltera o viuda sin familiares cercanos del sexo masculino. En la mayoría de los países musulmanes de influencia árabe el viernes es un día libre, porque es el día en que se congregan a alabar a Dios y además de realizar la oración o salat del Yumma se escucha el sermón o Jutba en la mezquita. A diferencia de Puerto Rico y otros países, en Libia las mujeres oran en sus casas y solo el hombre asiste a la mezquita, así que una vez mi esposo llega vemos la posibilidad entre quedarnos en casa para compartir con las cuatro sobrinas que dicen que cenar en casa de Tío Hani y Tití Aziza es como cenar en un restaurante o salir de paseo. Los sábados también son días apropiados para el turismo interno, pues ya domingo es inicio de semana, tanto a nivel gubernamental como en el sector privado. Aquí en Libia hay ruinas de importantísimas ciudades antiguas de tiempos en que griegos y romanos anduvieron por estos lares, mi esposo es geólogo de profesión y yo una aventurera, así que este es un paseo que ambos disfrutamos mucho. Para quienes se interesen en el tema les exhorto a buscar información sobre las ciudades de Cirene, Leptis Magna, Sabratha y The Byzantine Cistern in Ptolemais. También hay valles rodeados de montañas rocosas con cuevas (Wadi Al-Kuf) donde antes vivían comunidades enteras y ahora son áreas verdes de esparcimiento donde ni te acuerdas que estas en un país desértico. Todo esto sumado a lo mucho que disfruto la compañía de mi esposo, somos bastante conversadores y a pesar de nuestras diferencias culturales, de pensar y ver el mundo y la vida con ojos diferentes somos muy afines. Solemos reírnos de nosotros mismos, de las cosas que nos pasan y esto es algo que ambos apreciamos. Y bueno, cuando él se va por un mes a trabajar al Sahara, pues no salgo, se compra todo lo necesario para que su familia en el primer piso no tenga que salir y a mí me deja también abastecida de todo lo que se pueda necesitar durante un mes, y en caso de emergencia se llama a los esposos de las cuñadas que viven cerca. Así paso un mes en la casa, escribiendo, atendiendo mi tienda ‘online’ de túnicas y pashminas indias, hablo con mi familia por Skype casi todos los días y en el Facebook me mantengo en contacto con mis amistades y los seguidores del blog a través del mundo. También tengo un televisor pantalla plana con dos recibidores para ver canales de casi todo el planeta, aunque no entienda lo que comunican en la mayor parte de ellos. Estoy disfrutando y aprendiendo mucho de esta experiencia, así que mi diversión favorita en cualquier parte del mundo, es vivirme la vida con lo que tengo y como mejor puedo.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Malfuf Mahshi

 




Malfuf Mahshi (Rollitos rellenos):

Para todas esas seguidoras y seguidores del blog “Los Relatos de Aziza” en el Fan Page de Facebook que estaban pendientes de alguna nueva receta, hoy les comparto otra de mis favoritas y además muy popular entre los amantes de la comida árabe y del Mediterráneo. Se trata de Malfuf Mahshi o rollitos de repollo (col). Esta receta aparte de ser fácil y rápida de confeccionar, contiene ingredientes de uso común en prácticamente cualquier cocina y además es un alimento que podemos conservar en la nevera y tenerlo siempre a la mano tanto para que sirva de plato principal, como para picar entre comidas e incluso como entremeses si nos sorprende alguna visita de último momento o no sabemos que llevar a una reunión de amigos o familiares donde de seguro se sobraran los mismos entremeses de siempre. Bueno, sin más preámbulos vamos a la receta…

 

Ingredientes para el relleno:

1 libra de carne molida magra y cruda, ½ taza de arroz crudo remojado durante 15 minutos y colado, 1 cebolla picada en cubitos extra chicos, 2 cucharadas pequeñas de canela molida, pimentón dulce cantidad a gusto, pimienta negra molida a gusto, sal, comino a gusto, perejil fresco bien picadito, 1 tomate sin semillas picado en cubitos extra chicos (este ingrediente se puede omitir).

Ingredientes para el caldo de tomates:

*Esta receta se puede hacer en dos versiones; con caldo de tomates o la versión básica de menta y limón.

1 Chorrito de aceite de oliva extra virgen, 2 dientes de ajo rallado, perejil fresco picadito, sal y pimienta a gusto, una cucharada grande de pasta de tomate o 1 latita o cajita de tomates majados (si tiene tomates extra maduros en la nevera, hiérvalos, retire la piel, la semilla y májelos, con 2 tomates será más que suficiente) y agua a discreción.

 

Ingredientes restantes:

1 repollo grandote, 2 limones, menta seca o fresca, 4 dientes de ajo picados, aceite oliva y agua.

 

Procedimiento:

Primero combinamos todos los ingredientes del relleno de manera uniforme en un bol y lo apartamos.

 

Luego como se muestra en las fotos con un utensilio adecuado retiramos el corazón del repollo, lo que ayudará a la hora de separar las hojas. Calentamos agua con sal en una olla bastante grande y cuando el agua este hirviendo colocamos nuestro repollo entero al que ya le hemos removido el corazón (también se pueden separar las hojas y colocarlas a hervir individuales pero una sobre la otra). El repollo debe hervir durante unos 4 o 5 minutos, debemos estar pendiente porque con este procedimiento lo que queremos es ablandar las hojas de repollo pero no sobre cocinarlas, pues de quedar muy tiernas se nos romperán cuando tratemos en vano de trabajar con ellas. Por favor sean muy cuidadosos en este punto del procedimiento. Retiramos nuestro repollo y lo dejamos enfriar un poco. *No botar el agua.

*Si están usando relleno congelado que les ha sobrado de una ocasión anterior, aprovechen el hervor del repollo y descongelen su relleno.

Si han decidido hacer la versión con el caldo de tomates, este es el momento indicado para trabajarlo. En un cacerola mediana, vierta un chorrito de aceite de oliva, los ajos rallados hasta que doren un poco, el perejil fresco picado, los tomates majados o la pasta, el agua a su discreción – recuerde que es un caldo espesito, más no una salsa- la sal y la pimienta a gusto. Cuando el caldo alcance el gusto y consistencia deseada, retire del fuego.

 

A este punto el repollo debe estar a una temperatura manejable y deberá comenzar a separar las hojas una por una evitando en lo posible que se rompan, mientras más hojas rompa, menos rollitos podrá disfrutar. Una vez las hojas estén separadas irá trabajándolas una a una. Tal y como se ve en las fotos, se coloca la hoja de repollo en un plato plano y amplio y con un cuchillo se retirará el tallo central de cada una de ellas, como si te quedaran dos alitas en el plato. Ojo, que si las hojas son muy grandes cada una a su vez se podrán cortar a la mitad, dependerá del tamaño que quieras los rollitos. No deseches los tallos que retiraste y tampoco las hojas que se hayan roto, pues las usaremos más adelante.

 

Una vez tengas todas las hojas de repollo listas deberás comenzar a colocar el relleno. Según la foto colocamos poca cantidad de relleno de forma alargada porque no queremos quebrar las hojas y además porque el arroz al cocerse crecerá de tamaño. Trata de que los rollitos queden lo más apretaditos posibles y si hay exceso de hoja en las puntas puedes cortarlas con un cuchillo y colocar el exceso junto con los restos de hojas rotas y tallos.

 

Ahora colocaremos los restos de tallos y hojas en el fondo de nuestra olla que separamos con agua caliente, ya salada. Prendemos el fuego a una temperatura media-baja y sobre la cama de restos de repollo colocamos nuestros hermosos rollitos. Pueden quedar uno sobre otros, pero el agua debe cubrirlos, así que de ser necesario podemos agregar un poco más de agua y solamente si es extremadamente necesario también de sal. Luego vertemos un chorrito de aceite de oliva sobre ellos y dejamos cocer por 35 minutos. A este punto agregamos el jugo puro de dos limones frescos, los ajos picados y las hojas de menta fresca o 2 cucharaditas de menta seca. Dejamos cocer por 10 minutos más.

 

Si se decidió por la versión básica de Malfuf, ya puede servirlos en un molde de cristal vistoso y decorar con rodajas de limón y hojas de menta fresca. Esta versión puede ir acompañada de una ensalada simple de tomates y pepinos en cubos, con aceitunas negras, perejil fresco picado, queso feta, aceite de oliva y limón o muy poco vinagre. Pan tostado con hummus (puré árabe de garbanzos) o con ajo no viene nada mal. Hay quienes hacen un aderezo con yogurt griego sin sabor agregado, donde funden los tomates y pepinos frescos en cubos con una pizca de sal y pimienta y un poco de aceite de oliva.

 

Si por el contrario decidió confeccionar la versión con caldo de tomate, este es el momento de colocar los rollitos en un molde de cristal y verter sobre ellos el caldo de tomates. Esta versión se puede acompañar con la misma sugerencia de ensalada y pan tostado, pero agregando al plato un puré básico de papas.

 

*Bueno espero que se animen con esta receta y la intenten esta misma semana, aparte de práctica es muy saludable, baja en calorías y deliciosa. Esta vez cocí dos repollos y envasé los rollitos para guardarlos en la nevera, hemos comido en tres ocasiones de ellos porque realmente y como decimos en Puerto Rico, son un resuelve a cualquier hora. A ver si esta vez se atreven a publicar fotos de su aventura culinaria con los Malfuf Mahshi en el área de comentarios de este álbum. Como dirían por estos lares Saaja! O sea, ¡Buen Provecho!
 
FOTOS
 
 

 

 

 

 

 

miércoles, 27 de noviembre de 2013

¡Ya de regreso a Libia!


 
2:50AM: ¡Ya de regreso en Libia! No quiero irme a la cama sin antes saludarlos y dejarle saber que esta  semana vienen relatos nuevos, tanto para Blogger como para la versión del periódico (Endi.com), también voy a publicar más fotos de mi visita a Puerto Rico y a Turquía. Para quienes han pedido o están pendiente a las recetas de cocina, les cuento que hay cuatro en agenda en las categorías de desayuno turco y vegetales rellenos. Mientras tanto les comparto esta reflexión… Nada como ocuparnos de nuestra propia vida; de mantenernos ocupados aprendiendo de cada experiencia, creciendo a cada paso que se da enfocados en nuestras metas, sin perder la capacidad de soñar y amar. Ha sido lindo descubrir que lo más valioso que tengo en esta vida es el amor que soy capaz de dar y recibir, así se trate de los familiares y amigos de siempre como de personas que apenas conozco, con quienes apenas me he cruzado en el camino y a quienes a pesar de saber que posiblemente nunca nos volvamos a ver, ha quedado la certeza de que hemos intercambiado algo lindo, trascendental, que nuestros espíritus de alguna manera a pesar del tiempo, la distancia y el espacio siempre recordaran con el sello de un abrazo de los más apretados, con esas sonrisas espontaneas y sinceras que confabulan con la mirada para decir más que con palabras y en ocasiones, con esa lágrima que no se puede contener y deja al descubierto la intensidad de la emoción con la que se está viviendo el momento. ¡Qué lindo ha sido darme cuenta que al terminar mis vacaciones no he lamentado tener que regresar a mi realidad! Amo mi vida con todos y todo lo que la compone… estoy reconciliada y en paz conmigo misma. ¡Dios es grande! <Allahu Akbar> PD: Hora de acurrucarse que en Bengasi esta noche tenemos temperatura de 63°F y eso para mí es punto de congelación inmediata. Como decimos en Puerto Rico; me voy a la cama más envuelta que un pastel… ¡Buenas noches y dulces sueños!

 

 

martes, 19 de noviembre de 2013

A separation: De películas y esposos musulmanes…



No sé si les he comentado que soy apasionada del séptimo arte con particular preferencia a las producciones argentinas, cubanas, españolas y turcas, entre otras, pero con especial admiración por el cine iraní. Ayer conversando con una nueva amiga que he conocido durante esta visita a Puerto Rico surgió el tema de “las películas árabes” y la capacidad de éstas para influenciar nuestro concepto y opinión sobre todo lo relacionado a la cultura árabe-musulmana. Ambas coincidimos en que en este lado del mundo la única referencia que se tiene sobre la dinámica de pareja y familia en matrimonios donde el esposo y padre es árabe-musulmán son las películas estadounidenses “Not Without My Daughter (USA-Israel: 1991)” y “The Stoning of Soraya M (USA-2008)”. Y digo “árabe” porque es como erróneamente etiquetamos a quienes provienen de países musulmanes indistintamente estemos hablando de diferentes continentes, países, idiomas y cultura con el denominador común de la conquista árabe y la fe islámica como religión predominante. Y a pesar de que nuestra asociación al respecto es común y generalizada, es tan errónea como cuando el ciudadano estadounidense clasifica a todos los latinos o hispanohablantes como mexicanos, y a los caribeños como cubanos. Al igual que los árabes conquistaron tierras imponiendo religión, idioma y cultura, los españoles conquistaron América y a pesar de que la mayoría de los habitantes de América adoptaron la fe cristiana, la lengua y parte de la cultura española, eso no los hace ni españoles, ni europeos. Pero bueno, tal vez este sea tema para otra ocasión porque hoy quiero concentrarme en las películas y cómo éstas nos influencian.

Volviendo al tema sobre las referencias fílmicas sobre la dinámica matrimonial y familiar que envuelve un hombre musulmán; les invito a ver la película “A Separation” (Irán 2011) donde a pesar de que la historia se desarrolla en el marco de múltiples conflictos de pareja y familia, y contrario a la trama de las películas antes citadas, en ésta se puede observar la otra cara de la moneda en cuanto al rol del hombre como “hijo-esposo-padre”. No voy a entrar a discutir la trama de la película en estos momentos porque me interesa que la vean y que lleguen a sus propias conclusiones, es decir, no quiero influenciarles con mi interpretación. Lo que si voy a comentar es lo mucho que me ha llamado la atención la opinión de algunos en cuanto a que tan pronto una mujer occidental se casa con un hombre “árabe-musulmán” inicia una cruzada en defensa de la mundialmente maltrecha imagen de estos. No sé si tanto como una cruzada pero ciertamente nos vemos en la obligación moral de hablar con la verdad enmarcada en la realidad circunstancial de cada cual. Si cada vez que una persona se entera de que estoy casada con un hombre “árabe-musulmán” y me expresa su temor, preocupación o rechazo argumentando sobre la imagen generalizada del hombre abusador y violento, tengo la responsabilidad de hablar con la verdad y el deber de educar al respecto, como dije, de acuerdo a mi realidad. Claro que en los países del Medio Oriente y musulmanes existen hombres violentos que maltratan a sus esposas, como también los hay en países no musulmanes, en mi país Puerto Rico, en toda América y todos los países del mundo; pero mi esposo no me maltrata y tampoco es un hombre violento, y me consta que como él hay muchos . Entonces, ¿por qué decir lo contrario? ¿Por qué callar? Estos son los momentos en que tanto generalizar como callar, más allá de ser un grave error se convierten en injusticia. La maldad y la bondad radican en el espíritu de cada ser humano, no dependen ni de su raza, ni de su religión; comprender esto me parece un paso fundamental para quienes interesen sacudirse el lastre del prejuicio y el discrimen. Así que sin nada más que decir por el momento les invito a ver la película “A Separation”, les facilito el enlace de una versión gratuita hablada en persa subtitulada al inglés. ¡Que la disfruten!
Enlace a la película "A separation": http://www.youtube.com/watch?v=fo9QikM-Vh0

Sobre Irán: es un país islámico situado en el Medio Oriente (Asia) en la región que antiguamente se conocía como Persia. Irán es tan rico en hidrocarburos como en cultura, pues posee una población estimada en 80 millones de habitantes pertenecientes a una interesantísima gama étnica donde predominan los persas y kurdos con aproximadamente solo un 3% de habitantes de descendencia árabe. El idioma oficial de Irán es el persa pero en las escuelas se enseña árabe como segundo idioma, pues es la lengua en que fue escrito el Sagrado Corán. Aunque es un país donde predomina la fe islámica, en Irán hay una minoría que practica otras religiones como; Fe bahá'í, el zoroastrismo, el judaísmo y el cristianismo. Les exhorto a buscar más información sobre su historia y cultura, y les advierto que tengan cuidado con la literatura y el cine iraní, corren el peligro de apasionarse con ellos y enriquecerse intelectual y espiritualmente.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Sobre Allah, los burkinis y el hijab

Sobre Allah, los burkinis y el hijab

Ya salió el nuevo relato de Aziza, versión Endi.com…


 
Sobre Allah, los burkinis y el hijab

 Una amiga pregunta si en Libia las mujeres usan trajes de baño y van al salón de belleza, mientras que un seguidor en Blogger quiere saber si dejé de creer en Dios para creer en Allah porque en varias ocasiones ha leído en mis escritos la expresión árabe-musulmana “Insha Allah”. Entonces me pareció buena idea compartir la información con los lectores aquí en elnuevodia.com. Vengo de una familia católica, desde pequeña me enseñaron a creer en Dios y ahora de adulta he tomado la decisión de seguir creyendo. Judíos, cristianos y musulmanes creen en un mismo Dios, profesan las llamadas religiones monoteísta o como dirían los musulmanes, “del Libro” (Sagradas Escrituras).

 

Entonces decir Allah es decir Dios en idioma árabe, al igual que decir God es decir Dios en inglés. Así que no he cambiado de Dios, solo he aprendido a nombrarlo en otro idioma, como quien lo ha llamado Jehová o Yahveh, transcripciones del hebreo "Yehowah" or "Yahweh”.  Sobre la expresión “Insha Allah” les cuento que junto con la de “Salam Aleikum – Wa Aleikum Salam” son expresiones muy comunes tanto en países árabes como entre musulmanes alrededor del mundo, de hecho son las dos expresiones que primero se aprenden y más se utilizan cuando se vive en un país de tradición islámica. “Insha Allah” significa “si Dios quiere”, “si Dios permite” o “Dios mediante”. Expresiones que también son muy comunes en idioma español por parte de creyentes cristianos.  Por otro lado la expresión árabe de “Salam Aleikum” es una que el musulmán utiliza como saludo o despedida que podría ser traducida como “La paz sea contigo" y que se debe contestar con un “Y contigo también sea la paz” (Wa Aleikum salam).

 

En cuanto a lo de las visitas a los salones de belleza les cuento que son de lo más común, pues la mujer árabe gusta de estar siempre bien arreglada y atractiva tanto para el deleite de su esposo, como para figurear ante otras mujeres en ocasión de ser invitada a alguna boda. Según las posibilidades económicas de cada quien suelen invertir bastante dinero en productos y servicios de belleza que van desde depilación y tratamientos para la piel, hasta tatuajes con henna. Y ni hablar de la adquisición de ropa y accesorios de último grito; pero de la moda islámica, como irónicamente se conoce a pesar de que la religión hace un llamado a la humildad, discreción y modestia.

 

En otra ocasión tomaremos este tema con mayor detenimiento porque tendríamos que hablar sobre la fascinación por las joyas y el oro que en muchos casos además de la ostentación tiene la finalidad de convertirse en el patrimonio de las mujeres, sobre todo en caso de un divorcio o la tan temida viudez. Así que las mujeres musulmanas que utilizan hijab, van al salón de belleza y se miman estéticamente como cualquier otra mujer del planeta pero antes de salir a la calle se cubren el cabello porque solo le interesa lucir bella para sí misma y para el hombre que comparte su vida y quien en la gran mayoría de los casos le provee todo lo económico y material que precisa.

 

En cuanto a lo del uso de ‘trajes de baño’, en efecto es una pieza dentro del guardarropa de la mujer musulmana, pero no se asemeja en lo absoluto al que regularmente utilizamos las mujeres de occidente. En las tiendas ‘online’ se le encuentran bajo el nombre de “Burkini” (Burca + Bikini), quienes se aventuren a buscar más información en la red apreciaran que son piezas fabricadas con telas flexibles y en ocasiones impermeables. Hasta donde tengo entendido es el único modelo aceptado dentro de la cultura árabe-musulmana a menos que decidas entrar a la piscina o a la playa con “abaya” (vestido largo y cubridor, regularmente en color negro de uso diario para salir a la calle) o cualquier otra vestimenta que no se adhiera al cuerpo o se corra con el movimiento dentro del agua dejando expuesta la piel. Lo importante para las mujeres musulmanas practicantes es el recato y la modestia, y el ‘Burkini’ les permite disfrutar del mar o las piscinas con una vestimenta apropiada y en acuerdo a la fe religiosa que profesan.

 

Pero no todos ven el “Burkini” con tan buenos ojos. He encontrado información en Internet sobre el rechazo que la vestimenta femenina-musulmana está confrontando en países europeos como Francia y Holanda. La situación es tan seria que en Francia han prohibido el uso del ‘hijab’ (paño con el que la mujer musulmana se cubre la cabeza, mas no el rostro) y las Burkas (vestimenta islámica que cubre a la mujer por completo, incluido el rostro y las manos). Mientras que en Holanda en algunos lugares se le prohíbe a la mujer musulmana vestir el Burkini. Entonces en este mundo que gira sin que lo podamos evitar, mientras unas defienden su derecho a mostrar sus cuerpos, otras defienden el derecho a cubrirlos; es una cuestión de criterio, de creencias, de libertad de elección que se debe respetar de ambas partes.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Lo tengo TODO…



Mis disculpas a todos los que me enviaron mensajes reclamando que no he publicado relatos desde hace un mes.  Habibi me regaló un viaje a Puerto Rico para que ya no extrañara tanto a mi familia, los amigos y la rica comida caribeña, de paso dijo que así se queda más tranquilo en el desierto, sabiendo que no estoy tan sola y que me estoy divirtiendo. Me lo comunicó el sábado 5 de octubre y ya el martes 8, tempranito en la mañana estaba montada en el avión con todos los regalitos que envió para mi familia. Las únicas que sabían sobre mi regreso a Puerto Rico eran mi hermana y una de mis mejores amigas, quien sería la persona encargada de recogerme en el aeropuerto para trasladarme de Carolina a Vega Alta un miércoles a eso de las 11:00am. Después de un agotador viaje que entre vuelos y conexiones se demoró más de 25 horas, debo decir que la hazaña bien valió la pena. Fue una gran sorpresa para mi familia y el resto de los amigos, pero en especial para mi padre y mi madre; muy emotivo momento que jamás olvidaremos. Ya llevo 28 días disfrutando de mi tierra y mi gente, hablando español, comiendo mofongo, amarillitos fritos, aguacates, viandas y todo lo que tanto extrañé durante los pasados seis meses. Ahora lo extraño demasiado a él, a mi esposo y cuento los días para poder abrazarlo.

¿Saben? Este viaje ha estado repleto de reflexiones... Es curioso como ahora asimilo un intenso desprendimiento y desapego (más que nunca) a las cosas materiales y a los lugares.  Antes había un apartamento al que llamaba “mi casa”, una guagua (camioneta), un trabajo, seguros médico, de enfermedades catastróficas y hasta de vida. Antes necesitaba un armario grande para mi ropa, mis zapatos, mis libros, mis recuerdos y todas esas “cosas” que uno va coleccionando y atesorando para poseer  lo que uno cree se trata de “sentido de pertenencia” en la vida. Ahora, Libia no es el país de mi esposo (es palestino) y tampoco es el mío, la casa en la que vivimos es de mi suegro, aquí en Puerto Rico la casa a la que vengo es la de mis padres, mi ropa y mis zapatos pueden estar aquí, como del otro lado del mundo o en una maleta, incluso siento que ya no importa vestir esto o aquello, si se quedó o si por no tener a la mano hay que comprar y si luego no cabe, entonces se deja. Al dejar la casa en Bengasi se vació toda la alacena y la nevera, antes de dar la espalda observé mi cocina, se veía como cuando nueva; vacía, como si nunca se hubiese estrenado. Entonces le prometí que a mi regreso lo primero que haríamos mi esposo y yo sería visitar el mercado para llenarla de vida nuevamente con los colores de las frutas y los vegetales, el olor del café en las mañanas, el sonido de la tetera anunciado que el agua está lista para el té, el aroma del pan egipcio calentándose en el horno y el ruido de mi licuadora a cualquier hora advirtiendo que pronto comeremos postre...

Siento que ahora puedo estar en cualquier sitio, sin pertenecer del todo a uno en específico y que el lugar al que realmente pertenezco no lo define una bandera, un idioma, un pasaporte o cierta vestimenta, que por encima de mi identidad, el amor y el orgullo nacional, yo pertenezco a donde está la gente a la que amo y con quienes disfruto compartir mi vida con todo lo bueno o no tan bueno que toda ella implica y sin importar las latitudes y longitudes donde se dan los abrazos, las lágrimas y las sonrisas.… Y es ahora cuando no tengo nada, que descubro que lo tengo TODO.

[Daritza (Aziza) Rodríguez-Arroyo]

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