Mostrando entradas con la etiqueta rondas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta rondas. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de enero de 2014

Las rondas de mi suegra

 

 
Antes me costaba ver como mi suegra tan pronto le abría la puerta se disparaba por toda la casa revisándolo todo, cerrando ventanas y demás. Ahora con una sonrisa contemplo su figura diminuta envuelta en paños largos recorriendo todos los rincones de la casa, realizando rondas que un poco mitigan mis días de soledad. Así  va abriendo las tapas de las cacerolas sobre la estufa para ver qué he cocinado y si ya he comido, verificando la temperatura de mi habitación y si está muy frío ajusta los respiraderos de las cortinas de madera y verifica con cuantos cobertores he dormido. Mientras, va diciendo cosas en árabe que apenas entiendo, pero hoy ha hablado de todo. Abrió los tarros de especias y según las probaba metiéndoles el dedo me decía sus nombres en árabe. La canela, la vainilla, la nuez moscada, el pimentón, el jengibre, la pimienta, el curry, el cárdamo, y el comino que según ella evita el vómito y otros males estomacales. Me ha preguntado por mi familia y quiere que la próxima vez que les vea por Skype les salude de su parte. Algo me comentó sobre la granizada que cayó en la madrugada, entendí que anda como yo, contando los días para que su hijo regrese a casa, dice que faltan 7 días, yo digo que faltan ocho. En el cuarto encontró una camisa de mi esposo de la que duermo aferrada para recordarlo a través de su olor, y ella sin saberlo ha hecho lo mismo. La tomó, la olió profundo y se la llevó a la cara apretándola y diciendo cosas que transmitían ternura. Se le aguaron los ojitos y apretaba la camisa contra su pecho. Dice que le está orando a Dios para que en algún momento yo salga embarazada, porque ella perdió dos embarazos, como yo en el pasado, pero al final tuvo ocho hijos. Que cómo está mi presión arterial, si me estoy tomando los medicamentos y si necesito algo, que lo escriba, que le avise y que me prepare que con tanta lluvia esta noche hará mucho frío. Ella todo en árabe, yo en inglés y como subterfugio de ambas, las señas. Pero hoy mi suegra hasta un dibujo ha hecho tratando de decirme algo que lamentablemente no pude comprender. Se frustró y le pasó la raya a su obra de arte, me abrazó, me apretó bien duro los cachetes, sonrió, me dio 4 besos y en un graciosísimo español me dijo; “¡Adiós! ¡Hasta mañana Habiba!” Aquí les comparto el dibujito de mi suegra querida, esa de diminuta y siempre envuelta figura, de ojos pequeñitos y dulces que te hablan del amor que llena su alma sin necesidad de palabras.