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“¡ay de él/ella que no tiene
patria!”. Mucho amor. EN RESISTENCIA Y LUCHA, OLR”.
Pueden preguntarles a los
palestinos y toda su descendencia, sobre todo a los que han sido obligados a
ir por el mundo con la etiqueta de “refugiados” y que viven condenados al limbo
jurídico y la indiferencia internacional.
Cuando mi esposo me conoció lo
primero que me dijo fue; “Antes de cualquier cosa debes saber que soy hijo de
refugiados palestinos, con documentación egipcia viviendo en Libia.” No tenía
idea del trasfondo de sus palabras, de porqué era tan importante para él dejar
claro ese punto y por tanto tampoco imaginaba las implicaciones de ser descendiente
de refugiados palestinos.
Ahora cada vez que su “nacionalidad”
resulta ser el obstáculo para dar un paso adelante y me sobrecoge su
sentimiento de impotencia y frustración. Mi esposo me mira conmovido y me dice;
“Cuando te advertí era el momento de salir corriendo y no lo hiciste, inocente
Aziza”. Entonces reímos juntos para tratar de sobreponernos a la realidad que
el hombre ha creado para pisotear y condenar a otros. Le digo; “No corrí porque
no sabía lo que significaba [reímos más fuerte], pero ahora ya es muy tarde
para salir corriendo, ahora te amo y tu causa también es la mía.
“Soy un hombre sin patria Aziza”,
dice mi esposo.
“Hani, ahora yo soy tu patria”,
le contesto.
“Tú eres mi tierra, mi mar y mi
cielo.” Dice mi esposo.
“¿Estoy en tu corazón? Le
pregunto mirándolo a los ojos.
Entonces me toma la mano se la
coloca en el lado izquierdo de su pecho y me dice con voz ahogada; “No. No estás
en mi corazón, porque no tengo. El día que te conocí te lo entregué para que
latiera junto al tuyo dentro de tu pecho. Esto que sientes es sólo el eco que dejó
y me recuerda que mi corazón te pertenece y que si palpita es porque el tuyo también
lo hace.
-Ante la inseguridad que se vive
en Libia y la advertencia de la embajada de Estados Unidos para que los ciudadanos
estadounidenses abandonen de inmediato el país, gente que me quiere mucho y se
preocupa por mí me han sugerido que me monte en un avión lo antes posible y me
regrese a Puerto Rico, mi patria. Tal vez el temor de que algo malo me suceda
les nubla el pensamiento y son incapaces de entender lo que mis padres y hermanas
han entendido y respetado…
¿Recuerdan la película “Not without my daughter”?
Bueno pues en mi caso, “Not without my husband”. ¿En una situación
similar podrían ustedes dejar a su esposa o esposo atrás? Yo, no.
Daritza Rodríguez-Arroyo, Todos los derechos reservados de autor / copyright©.